La energía más barata es la que no se consume

La energía más barata es la que no se consume

Un hogar podría ahorrar hasta un 40% en su consumo de energía con medidas sencillas como la iluminación inteligente

La energía más barata es la que no se consume

La energía es la sangre que circula por las arterias de la economía. Su bombeo impulsa a la sociedad. La necesitan los hogares y la necesitan las empresas. Para calentar una sopa, encender el televisor o para que arranque la maquinaria industrial. El gasto es cuantioso: uno de los que más peso tiene en las facturas que pagan hogares y compañías. Ahora,la crisis económica ha obligado a unos y otros a revisar sus bolsillos y a controlar más su gasto. Ello ha impulsado una tendencia que lleva años tratando de cambiar las costumbres de consumo de la sociedad, la que busca asentar la eficiencia energética en las prioridades sociales.

La eficiencia energética consiste, según la empresa consultora Ahorro y Eficiencia Energética, en «la reducción del consumo de energía, manteniendo los mismos servicios energéticos, sin disminuir el servicio, confort ni la calidad de vida». Es decir, se trata de conseguir el mismo servicio energético, con la misma calidad, pero con un menor consumo. Objetivo: ahorrar.

En España existe un gran margen de mejora. «Especialmente en los hogares y en las pequeñas y medianas empresas», expresa Raquel Espada, directora de Energy and Sustainability Services de Schneider Electric España. La gran industria, muy intensiva en consumo de energía, hace tiempo que empezó a dedicar esfuerzos para mejorar su eficiencia energética.

Ahora, debería ser el turno de los consumidores domésticos y las pymes. Según Espada, un hogar español podría reducir su consumo energético en un 40% de forma rápida solo con una serie de medidas mínimas. Hace falta «concienciación y conocimiento». Es decir, información. Es fundamental «conocer dónde y cuándo se genera el consumo de energía y, a partir del análisis, definir actuaciones que ayuden a ser más eficientes».

Hay muchas fórmulas para conseguirlo. Pequeños gestos y grandes decisiones. «Apagar el “stand by” de la televisión, cambiar las bombillas por luces de bajo consumo es solo la punta del iceberg…». Lo decisivo es que los hogares cambien sus hábitos de consumo y se adapten al mercado.

Entre las posibles medidas, la responsable de Schneider explica que las viviendas pueden, por ejemplo, «instalar detectores de movimiento para asegurar el encendido adecuado de las luces siempre y cuando sea necesario». O programar la apertura y el cierre de persianas según la luminosidad de la casa. La empresa E.ON también recomienda «aislar bien muros, ventanas, puertas, techo y suelo, zonas de posible fuga de calor». «Si están bien aislados será más fácil conservar la temperatura del hogar. El 40% del calor del hogar se pierde por las ventanas», concluye la compañía alemana.

Nuevo recibo de la luz

En esa conquista de la información por parte del consumidor, cada vez se dan más pasos. Como la última reforma del Gobierno, que ha cambiado el sistema de fijación de precios. En lugar de a través de subastas, la parte liberalizada del recibo se establece según el precio medio del mercado diario. Con este cambio, el cliente es más consciente de cuándo es más caro consumir y eso le permite tomar decisiones para ser eficiente. Ignacio Soneira, director general de Axpo Iberia, cree que esta reforma «hará que el consumidor tome conciencia del coste real de la electricidad. Hasta ahora, el precio del mercado mayorista se veía como algo lejano».

El año pasado el Gobierno también aprobó la obligación de que losedificios cuenten con un certificado energético, para que el inquilino o comprardor pueda valorar esta cualidad. En la misma línea desde Europa se están fomentando interesantes proyectos que buscan hacer más sostenible la ajetreada vida en la ciudad. La compañía Dalkia participa en un gran proyecto europeo de transformación de diferentes municipios en áreas urbanas más eficientes. Dalkia se encargará de la rehabilitación energética de 1.500 viviendas en Laguna de Duero, Valladolid.

A parte de los hogares, las pymes tienen mucho recorrido por avanzar en eficiencia energética. El director general de Axpo razona que la industria tiene mucho potencial en dos direcciones: tanto en consumo como en contrato de suministro eléctrico.

Precisamente, la empresa Axpo ha creado una herramienta que pretende ayudar a la industria en los esfuerzos por la reducción de consumo. Se trata un centro de control que permite «la monitorización en remoto y en tiempo real de los consumos por áreas o subárea, permitiendo al usuario disponer de información completa, fiable y actualizada permanentemente». Lo que hace el centro de control es «recopilar, almacenar y analizar» la información, para hacer un estudio del perfil de consumo del cliente y «permitir la aplicación de medidas correctoras de forma remota». Para ello, el centro cuenta con personal técnico especializado en la supervisión del consumo. Esto se traslada, nos cuenta Soneira, en que la herramienta «localiza los consumos existentes y estudia cuáles se pueden trasladar a horas de precio más conveniente». Una vez asumido el perfil del consumidor gracias a esta labor, «se pueden determinar y anular los consumos energéticos innecesarios, monitorizar las puntas de consumos y su encaje con la potencia contratada, recibir alertas en tiempo real de la situación de consumo y operar de forma remota para eliminar los consumos no aplicables o innecesarios».

La compañía E.ON también está centrada en crecer en un área que cada vez abre más oportunidades. Apuesta por desarrollos tecnológicos y comerciales. Hace poco ha creado, por ejemplo, una nueva unidad que se denomina «E.ON Connecting Energies», que está dedicada de forma específica al desarrollo de programas, productos e iniciativas que consigan ahorros en la factura de la luz de los clientes. La empresa alemana considera que en este campo «los avances tecnológicos son fundamentales». Ejemplo: la iluminación eficiente, el alumbrado público o los sistemas eficientes de frío y calor. Sin olvidar tampoco el área de negocio de empresas de servicios energéticos, en pleno desarrollo.

Gracias a la crisis, todo el sector ha asumido la importancia de esta tendencia. Esto ha provocado el asentamiento de las conocidas comoempresas de servicios energéticos. Todas aquellas que realizan actividades, como la construcción o instalación de equipos, que buscan reducir los costes energéticos. La empresa asume un riesgo económico; a cambio, recibe un pago en parte por los ahorros.

En el fondo, esta corriente beneficia a todo el mercado eléctrico. Siempre se ha dicho que el sector energético se sostiene por tres funciones, en cuyo equilibrio está la virtud: la garantía del suministro eléctrico, el respeto por el medio ambiente y la competitividad económica. La eficiencia energética refuerza las tres misiones: el ahorro de energía ayuda a asegurar que se cubra la demanda, evita emisiones contaminantes y da valor añadido a los productos ofrecidos por los agentes. Todo en uno.

Por ello, Europa asumió hace tiempo que los países debían fomentar las prácticas eficientes. En su agenda energética, uno de los tres objetivos planteados para 2020 era reducir en un 20% el consumo de energía en la UE, un horizonte hacia el que se camina. Ahora, en la revisión de esos objetivos, la UE, más preocupada por la situación de la industria, no planteó ningún objetivo cuantitativo para 2030. Se mantienen, sin embargo, las exigencias en cuestiones como la construcción pública o las auditorías. Europa, España y el sector lo saben: la ruta de la eficiencia no tiene vuelta atrás.

 

Articulo  L. P. A. 

Fuente:  ABC.es

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