No es bajada de la luz todo lo que reluce

No es bajada de la luz todo lo que reluce

El sector eléctrico se enfrenta a un año de transición

  • El Gobierno prepara un plan de ayudas al carbón y los ciclos combinados
  • Deja a un lado los flecos de la reforma que le perjudican políticamente

No es bajada de la luz todo lo que reluce

El ministro de Industria, José Manuel Soria.

(Efe)

El año que comienza será el del adiós del actual Gobierno, gane o no las elecciones generales el Partido Popular o que este pueda mantener el poder. Una dura legislatura que ha saldado con una reforma eléctrica a golpe de calzador en la que el objetivo último, la eliminación del déficit de tarifa, se ha conseguido gracias al esfuerzo de consumidores y contribuyentes y, en menor medida, de las empresas del sector (grandes y pequeñas).

Además de las subidas de peajes en los primeros momentos y del mayor peso del coste de la potencia en la factura, los usuarios han tenido que hacer frente al aumento del IVA y asumir en última instancia los impuestos energéticos aprobados por el Gobierno en 2012 que, aunque los saldan las empresas, estas los repercuten en el precio final.

Estos impuestos y las aportaciones del Estado al sistema eléctrico procedentes de los ingresos por el CO2 y a los sistemas extrapeninsulares son la clave de lo que pueda pasar en el futuro con el déficit de tarifa, ya que no dejan de ser fondos ajenos al sistema, en manos del ministro de Hacienda de turno. Los recortes de los ingresos de las empresas, especialmente los de las renovables y de estas, la eólica, no serían nunca suficientes sin las dádivas del Estado que representa un 20% de los ingresos del sistema. Este ha de convivir a partir de ahora con este y las consecuencias de su tardanza en pagar.

Pero lo hecho, hecho está y no pocas compañías, sobre todo las más grandes y más pequeñas, han decidido mirar hacia adelante. El año electoral, propicio a los parabienes políticos, puede tener sus ventajas, aunque algunas puedan ser solo pan para hoy. Ejemplos de ello los tenemos en el reciente conflicto de la subasta de la interrumpibilidad y en el paquete de ayudas que el Gobierno prepara para el sector del carbón.

El Gobierno ha logrado contener el déficit de tarifa, pero ahí sigue agazapado en manos del ministro de Hacienda de turno

A pesar de las agrias críticas a Alcoa del titular de Industria, José Manuel Soria, el Gobierno se ha plegado una vez más a las presiones de la multinacional del aluminio. También parece dispuesto a apoyar al sector del carbón, obviando su posición poco carbonera (de hecho, las medidas proteccionistas aprobadas por el anterior Ejecutivo caducaron ayer sin ninguna que las sustituya). La calma chicha de la minería es la prueba fehaciente de la existencia de negociaciones, que podrían cuadrar en el primer trimestre.

También el año electoral ha traído a los consumidores una congelación de los peajes, lo cual no significa, díganlo Agamenón o Soria, que vaya a bajar la luz. Además de haber traspasado los 500 millones del coste de la interrumpibilidad al precio de la energía que figura en la factura, queda por ver cómo se comportan dichos precios este año. Además, con el truco de que ya no se conocen los déficit de tarifa hasta un año después de cerrado el ejercicio (los costes del sistema de 2013 no se liquidarán en marzo de este año, como era habitual, sino en diciembre), de haberlo, apechugará con el problema (subida de la luz) el Gobierno siguiente. Los consumidores se enfrentan este año a la aplicación de los precios horarios de verdad (solo para los que tienen contador inteligente y conectado). Un lío que podría acarrear algún coste político.

Una incógnita es si, para evitar este tipo de costes, el Ejecutivo va a dejar en el aire los flecos pendientes de la reforma. Por el momento, Industria ha decidido no aplicar el nuevo sistema de retribución de la distribución, un elemento clave del paquete de medidas de julio de 2013. ¿Para qué, pues, esa cruzada?, se preguntan algunos. Asimismo, ha evitado desarrollar el nuevo bono socialaprobado en esa fecha, pues dejaría sin el mismo a la mitad de los actuales usuarios y asegura que va a revisar su propuesta inicial de aplicar un peaje de respaldo al autoconsumo de electricidad.

Otra cuestión pendiente es la de la hibernación de los ciclos combinados a la que el ministerio se comprometió. Hay quien asegura que son razones técnicas las que impiden desarrollar un mecanismo para evitar los costes de disponibilidad de unas plantas azotadas por la crisis. Una misteriosa partida de los peajes de 2015, la de pagos por capacidad de 700 millones de euros, (muy superior a la del año pasado) podría destinarse a la hibernación de los ciclos y al sector del carbón.

En el ámbito nuclear, queda por ver si en este último año se logra desenmarañar la patética situación de Santa María de Garoña y si toma cuerpo el ATC. Mientras, en el de las renovables, el Gobierno se enfrenta a la multitud de recursos judiciales por el recorte a estas instalaciones.

 

Articulo 

Fuente:  Cinco Días.

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