El Gobierno se plantea la hibernación de 10 centrales de gas

El Gobierno se plantea la hibernación de 10 centrales de gas

Hasta 6.000 MW de ciclos combinados

  • La medida podría aprobarse en el primer trimestre junto a los pagos por capacidad
  • La Planificación debe pasar por el Consejo de Ministros
El Gobierno se plantea la hibernación de 10 centrales de gas

Central de ciclo combinado de Gas Natural.

El Gobierno ha concretado por primera vez la potencia instalada de ciclos combinados que está dispuesto a hibernar. Y lo ha hecho en el borrador de la Planificación Energética 2015-2020 relativa a las redes de transporte de electricidad al que ha tenido acceso CincoDías, en el capítulo sobre la evolución de la generación eléctrica hasta dicho año. En lo relativo al gas natural, el escenario de prospectiva “asume la hipótesis de puesta fuera de servicio temporal de hasta 6.000 MW de ciclos combinados”, lo que equivaldría a más de 10 plantas.

A continuación indica que parte de esta potencia debe recuperarse hacia el final del periodo. Así, atendiendo al análisis de la demanda para dicho periodo elaborado por REE, “sería necesario disponer en el año 2020 de unos 760 MW de los 6.000 hibernados a partir de 2015”. El informe no aclara si en dicha potencia estarían incluidas las plantas de cogeneración, si bien, pronostica que entrarán en funcionamiento nuevos megavatios de este tipo de energía.

El borrador de la planificación eléctrica ha sido sometido a consulta y alegaciones entre los afectados y posteriormente deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros.

La hibernación de los ciclos combinados, plantas que han llegado a funcionar a tan solo un 7% de su capacidad en los peores momentos de la crisis de la demanda, fue incluida en un real decreto de la reforma eléctrica, que también establece un nuevo mecanismo de pagos por capacidad, pero que aún no ha sido desarrollado. Todo apunta a que el Gobierno lo reglamentará en el primer trimestre de este año y en dicha norma incluirá el paquete de ayudas al carbón que está negociando en estos momentos.

La posibilidad de cerrar temporalmente una parte de las centrales de ciclo combinado para evitar a las compañías los costes fijos que acarrea su mantenimiento y disponibilidad, se sustenta en un antiguo informe de REE de 2011. En él, el operador del sistema consideró consideró que de los 25.000 MW de ciclos combinados en funcionamiento, se podían cerrar 2.000 MW “sin ningún riesgo” y otros 4.000 MW “con riesgo mínimo”.

Sin que se hibernen los citados 6.000 MW, el índice de cobertura del sistema estaría por encima de 1,1, según el documento de planificación. Este augura también una evolución positiva para el carbón, pues “se mantendrán los grupos actuales, salvos los que expresamente han comunicado que no estarán operativos a partir de 2015” y aquellos que han optado por el cierre a medio plazo para no acometer las inversiones que exige la directiva sobre plantas de gran combustión.

En cuanto a la producción eléctrica con petróleo, se mantendrán solo las centrales residuales de las islas. Y respecto a la nuclear, el Gobierno prevé que se mantendrá la actual potencia, incluida la central de Garoña.

Más optimista resulta respecto a las renovables, que supondría un 36,6% del total de la generación bruta, según la previsiones del Gobierno. El sistema contará con nuevas plantas de bombeo y nuevas interconexiones.

 

La crisis económica dio la vuelta a las previsiones

La planificación energética es un ejercicio de proyección de futuro que, como en otros ámbitos, se realiza para determinar las infraestructuras necesarias a largo plazo. En el caso de la electricidad y el gas, dado que la mayor parte de las actividades de suministro están liberalizadas (salvo las redes de distribución), la mayor parte de la planificación tiene carácter indicativo y para su elaboración se tienen en cuenta proyecciones de la demanda, los recursos para satisfacerla y criterios de protección medioambiental.

Según reconoce el Gobierno en el documento de la nueva planificación y , los primeros trabajos comenzaron en 2010 y, tras las consultas pertinentes a las comunidades autónomas, REE hizo una propuesta final 2012-2020. Sin embargo, “el abrupto cambio de escenario macroeconómico”, los nuevos compromisos medioambientales con la UE y la reforma eléctrica dio al traste con dicho trabajo, especialmente porque las proyecciones de demanda resultaron elevadas. No obstante el nuevo borrador se ha “elaborado en un contexto de gran incertidumbre”.

La nueva planificación está marcada por un bajo crecimiento crecimiento de la demanda que en las anteriores, debido a políticas de mayor eficiencia energética, aunque “se recuperará una estructura de consumos similar a la existente antes de la crisis”.

Frente a lo que era tradicional, la que ahora se encuentra en trámite hace referencia únicamente a la electricidad, pues por razones legales, la del gas debe elaborarse aparte. El anterior sistema de planificación común fue recurrido ante la Audiencia Nacional, que consideró que, a dichos efectos, no había analogía entre ambos sistemas.

La demanda final subirá un 0,9% de media anual

El crecimiento medio del consumo final de energía en España será del 0,9% anual hasta 2020, según las previsiones del Gobierno para elaborar la planificación energética. Destaca el aumento del peso de las energías renovables, electricidad y gas de uso final y el descenso de los productos petrolíferos (un 1% anual), que seguirán siendo la energía predominante en 2020, con casi un 46% del total.

El consumo de carbón se recuperará, con una tasa anual del 2,3%, mientras que el del gas lo hará un 1,7% al año, hasta representar un 18,7% de la energía final consumido en 2020.

En cuanto a la intensidad energética (consumo de energía final en relación con el PIB) bajará un 1,6% de media anual sobre la hipótesis de un crecimiento de la economía del 1,5% anual en la UE hasta 2020. En el caso de la generación eléctrica, amparada en un cambio estructural de la economía española, se producirá una mejora de la intensidad energética de un 2% anual.

Las líneas directrices para elaborar la planificación energética son el descenso significativo de la población y un aumento de la edad media;una estructura productiva similar a la de antes de la crisis, en la que se mantiene el peso de la industria (se mantienen los grandes consumidores de energía)y una mejora de la eficiencia energética, con la sustitución de energías fósiles.

El objetivo de mejora viene impuesto por las exigencias medioambientales de la nueva normativa de la UE.

 

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Fuente:  Cinco Días.com

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