¿Por qué no necesitamos el petróleo para disponer de energía?

¿Por qué no necesitamos el petróleo para disponer de energía?

Paneles solares en un edificio. E.M

El viernes 5 de junio fue el día del Medio ambiente. La ministra del ramo presentó una campaña de recogida de firmas para frenar el Cambio Climático. Pero eso es una tontería. Lo que se necesita no es que las personas tomen conciencia de ese problema y otros muchos que atañen al Medio Ambiente, sino de que los gobiernos del mundo, empezando por España actúen de una vez por todas. Las personas (pero parece que las que forman los gobiernos no lo son) ya han tomado conciencia de esos problemas.

Carlos Fresneda presentó en El Mundo, ese mismo viernes el ”Proyecto Apolo de la Energía’‘, y mucho me temo que quedará tan en agua de borrajas como otros muchos proyectos de este estilo propuestos a lo largo de los últimos 30 años.

Como saben los lectores de este Blog, una de las definiciones de ”ser vivo” es la de una máquina que autónomamente busca energía para generar copias de sí misma. Necesitamos la energía para vivir, y si pensamos bien, la única riqueza de que disponemos en la civilización no es el dinero, que no es más que una imagen …. ¿de qué?

Evidentemente, de la energía de que disponemos como sociedad y cada persona en particular. Movernos de un lado a otro, construir casas, fabricar desde microchips a ropas a coches a superpetroleros, todo eso no es más que ensamblar materiales utilizando energía. Sin abundancia de la misma la vida sería muy pobre.

De hecho la vida era muy pobre hasta que se empezó a quemar carbón mineral de manera salvaje, y se hizo rica cuando se añadieron al carbón el petróleo y el gas natural. Carbón mineral, petróleo y metano no son más que la energía llegada del sol hace 300 millones de años durante 40 millones de años, y almacenada, una parte minúscula de ella, en bolsas en el interior de la corteza terrestre.

Hoy estos combustibles están en la curva de descenso de su producción, y el quemarlos está generando el Cambio Climático y destrozando el Medio Ambiente.  Han traído la riqueza y es hora de substituirlos por otras fuentes de energía que nos den, a todos, una riqueza superior a la suya y que no destruya nuestra casa, nuestro hábitat.

Y ¿podemos disponer de esas fuentes de energía?  Una de ellas es la nuclear de fisión, pero la tenemos en muy pequeña cantidad, es muy cara y es peligrosa, y sucia. La nuclear de fusión es una entelequia similar a querer tener un sistema para romper la banca en la ruleta, pero millones de veces más difícil que esto. Dejémosla.

Tenemos una fuente inagotable, limpia, inmensa, y de la que cada persona en la Tierra puede disponer.

Es ese mismo sol que hace 300 millones años deposito energía en plantas, algas y bacterias, energía que en una minúscula parte fué  almacenada.

Estamos gastando hoy en todo el mundo 140 billones españoles de kilowatios hora anualmente. No hemos gastado tanto en cada año de los últimos 100, pero para hacer números consideremos que si lo hemos hecho y que gastaremos lo mismo en lo que queda hasta 2115: 200 años a 140 billones de kwh son 28.000 billones de kwh.

Estimemos cuanta energía llega en un año del Sol a la Tierra: A cada kilómetro cuadrado de planeta entre las latitudes de 45S y 45N llegan cada año 1.750 millones de kwh desde el Sol.  La Tierra tiene un radio de 6.300 kilómetros, y por tanto una superficie de unos 500 millones de kilómetros cuadrados (redondeando, para hacer números). Entre 45S y 45N podemos estimar una superficie de 250 millones de km2. de ellos unos 100 millones son suelo, y el resto, agua del océano.

A la Tierra llega por lo tanto en un año 0.175 trillones (españoles) de kwh. Es decir, la energía que hemos empleado en 200 años llega a la Tierra desde el Sol en unos 4 meses. Teniendo en cuenta que los combustibles fósiles se formaron durante millones de años, vemos que la inmensa riqueza de los petroleros es una gota infinitesimal de lo que llego desde el Sol hace 300 millones de años.

Tenemos energía más que sobra para ser todos muy, muy ricos en la Tierra.

Por ejemplo, en España estamos gastando alrededor de 1.2 billones (españoles) de kwh de energía cada año. Dividiendo esta cantidad por los kwh que podemos capturar en un km2 de terreno, nos da unos 1.100 km2. Teniendo en cuenta que el rendimiento comercial actual de las celdas fotovoltaicas es de un 20% , tenemos que multiplicar esta superficie por 5: 5.500 km2, un cuadrado de 75 x 75 kilómetros. Teniendo en cuenta que la superficie de España es aproximadamente 500.000 km2, necesitamos solo un 1% de nuestra superficie para capturar toda la energía que utilizamos en un año: ¡¡ un 1% !!

Una instalación de energía fotovoltaica cuesta dinero. Pensemos: Cada semana ponemos petróleo (gasolina o diesel)  al coche, encendemos el aire acondicionado, o ponemos la calefacción. Eso cuesta dinero. Y ¿que nos queda cuando hemos vaciado el depósito, apagado el aire o la calefacción?

¡ Nada !

Si ponemos dinero en una instalación fotovoltaica, o termosolar, todo el dinero (la energía) que hayamos puesto nos viene devuelta a lo largo de años sin fin.  Es lo que se llama una inversión, no un gasto, no una disipación.

Recordemos algo de historia. España, 1480. Hay fabricas de tejidos, hay astilleros y alguna forja. En Córdoba se producen objetos de lujo que se venden desde España a Turquía. El dinero que se dedica a esos talleres viene devuelto con creces cuando se realizan las ventas. Es dinero para los dueños, pero también para los trabajadores. Los dueños compran terrenos y los hacen cultivar. Hay trabajo para muchas personas. Hay inversión.

España 1680: La armada de Indias trae todos los años un tesoro a España del que aproximadamente un tercio se emplea para pagar el interés de los ”bonos” (o su equivalente) del Estado. Se han cerrado las fábricas, los talleres. En Córdoba ya no se fabrica ni la mitad de lo que se hacía hace un siglo. Los campos están yermos. El dinero de América se emplea en lujos que se compran fuera de España, en fiestas y diversiones, de las que no queda nada. Cientos de miles de jornaleros se han quedado sin trabajo, pocos labran las tierras. Se ha cambiado la inversión en gasto, del que no queda nada. 400 años de miseria.

Estamos haciendo el canelo. Disipamos energía, quemamos el dinero para nada, cuando podemos emplear el que tenemos, ahora que aún hay, en invertir para ganar, no en gastar para perder.

¿Seremos inteligentes alguna vez?

 

Articulo Antonio Ruiz de Elvira

Fuente:  El Mundo.es

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