El lento y silencioso proceso de descarbonización que vive el sistema energético español

El lento y silencioso proceso de descarbonización que vive el sistema energético español

En 2008 había 26 empresas asociadas a Carbunión frente a las 13 actuales, y la plantilla de las minas se ha reducido en el periodo 2008-2013 casi un 40%

Las minas subterráneas tienen los días contados. FOTO: HVL.

Las minas subterráneas tienen los días contados. FOTO: HVL.

El carbón ya no es lo que era. Y va camino de no volver a serlo nunca más. España ha entrado en un proceso de descarbonización sin retorno. Es un hecho. Aquí los datos. En 2008, cuando se generó la crisis económica con las dichosas hipotecas subprime, el sector del carbón español aún respiraba aire fresco. Un total de 26 empresas estaban asociadas a Carbunión, la patronal del sector minero. A día de hoy, el número se ha reducido a la mitad. Son 13 las empresas socias, y algunas de ellas con notables problemas económicos para seguir sobreviviendo.

Otro dato, el empleo. La plantilla de las empresas del carbón era de 5.836 trabajadores en plantilla propia y 2.383 empleados de las contratas. En total, 8.219 trabajadores. A día de hoy el número está por debajo de los 5.000 empleados, cifra que tenía el sector del carbón en 2013, según la memoria de Carbunión de ese año. Este dato es casi un 40% menos que en 2008. ¿Y españoles trabajando en las minas? A día de hoy, son un tercio.

Ya no es lo que era. Hace casi 30 años, en 1987, la plantilla total de la minería del carbón eran 50.000 trabajadores. Se han perdido el 90% de los empleos. ¿Hay o no descarbonización?

La crisis económica ha sido muy dura para el sector. Ha habido fuertes recortes en las ayudas. Ya no es lo que era. Y encima, el carbón importado le ha ganado la partida. Las centrales térmicas prefieren el carbón de fuera porque da mayores calorías cuando se quema. Es decir, se genera la misma energía con menos cantidad de carbón. La competitividad del mercado ha destrozado a la industria. Y parece no tener remedio.

A día de hoy, solo hay cuatro centrales térmicas donde se queme más carbón nacional que importado: Teruel, Compostilla, Anllares y Puertollano. En el resto, se quema más carbón del extranjero. Un carbón por cierto que procede fundamentalmente de Colombia, Indonesia, Rusia, Sudáfrica, EEUU y Australia, de un total de 20 países suministradores de carbón a nuestro sistema.

 

La gran compañía del sector es la pública Hunosa. En quiebra total. Ha puesto en venta todo. E intenta sobrevivir a base de esfuerzos económicos de otros. El nuevo Plan de Empresa de Hunosa que permitirá cumplir con el cierre de las unidades extractivas de interior como actividad principal de la empresa y su posicionamiento en actividades de diversificación, rentables y generadoras de empleo, hará posible su continuidad más allá de 2018, según cuenta su propietario, la SEPI. Continuará Hunosa, pero ¿extrayendo carbón?. Habrá que verlo.

Este miércoles, Carbunión ha comunicado pésimas noticias para el futuro del sector. La propuesta de resolución de ayudas enviada por el Instituto de la Reestructuración de la Minería del Carbón a las empresas mineras el pasado viernes trae nuevos recortes. Según la patronal, las empresas “ven su producción limitada arbitrariamente”.

“Se han limitado las toneladas al sector de manera global (excluyendo del cálculo los suministros en 2014 de algunas empresas), pero también se ha limitado el tonelaje a cada empresa según su suministro en 2014. Esto no había sido anunciado ni está escrito en ningún sitio, por lo que nos encontramos con situaciones totalmente absurdas. Empresas que el año pasado vivieron situaciones durísimas en las que tuvieron que reducir su producción para salir de situaciones concursales o sobreponerse a la negativa a comprar de alguna empresa eléctrica, teniendo que llevar a cabo varios ERES, ahora sólo se les deja producir lo mismo que el año pasado, cuando se trata de minas dimensionadas para una producción mayor”, explican desde la patronal. Mala pinta.

A todo esto, la solución por parte del Gobierno no llega. El nuevo mecanismo de pagos por capacidad a las centrales térmicas que realicen una serie de inversiones para desnitrificar las centrales todavía está sin aprobarse. Desde Bruselas no han dado el visto bueno a este tipo de ayuda. Están vigilando totalmente las subvenciones a través de pagos por capacidad y según los expertos, es complicado que la Comisión Europea apruebe una ayuda de este tipo.

Además, cuanto más pase el tiempo, peor para las empresas mineras. Cierran acuerdos con las eléctricas pero a precios más bajos y de menor cuantía. La situación es complicada. Desde la patronal advierten que esta nueva limitación impuesta por el Instituto del Carbón, unida al retraso por parte del Gobierno en el establecimiento de un mecanismo definitivo que garantice el consumo de carbón, tal y como figuraba en el plan firmado con empresas y sindicatos, puede provocar el cierre masivo de unidades de producción de interior. Esta
situación va en contra de lo previsto en el Plan del Carbón y no está contemplada en los presupuestos anuales para cierres que estaban previstos este año, siendo además contrario al
mandato de la Comisión Europea que tutela en todo caso que los cierres de las explotaciones se produzcan de forma ordenada.

Posible cierre de centrales térmicas

A esta situación hay que sumar la de las centrales térmicas de las grandes compañías eléctricas. Si quieren seguir quemando carbón tendrán que invertir para contaminar menos. Es obligatorio. Esa es la verdadera tabla de salvación del carbón. Están en manos de las eléctricas. Si realizan esas inversiones, que está por ver, será fundamentalmente para quemar carbón importado. Es el caso de Aboño, en Gijón, propiedad de EDP, que será la primera central desnitrificada. Esta planta prácticamente quema carbón importado.

Las eléctricas tienen tiempo aun para tomar esa decisión. Si finalmente reciben ayudas para llevarlas a cabo, estarán obligadas a quemar carbón autóctono. Pero si hacen las inversiones en 2017 o 2018, podría ser demasiado tarde para las empresas mineras.

En lo que va de crisis, o mejor, en los últimos tres años se han cerrado o han dejado de quemar carbón las centrales de Escucha, Cercs, Lada 3, Pasajes y Puertollano. Para este 2015, se han realizado informes favorables para su cierre en tres plantas: Compostilla 2 (148 MW), Soto 2 (250 MW) y Elcogás (300 MW).

Ésta última está en la cuenta atrás para su cierre. El día 1 de agosto se cerrará si no hay antes una solución. Podría haberla, pero quemar carbón se acabó. La única solución para que Elcogas permanezca abierta pasa por que el ministro Soria la incluya en el mismo régimen especial del que disfruta la planta de carbón de la Pereda, en Mieres (Asturias).

Así lo confirman distintos informes de una multinacional a los que ha tenido acceso la Tribuna de Ciudad Real, y que avalan la alternativa de incluir a Elcogas en un régimen retributivo especial.
Uno en concreto, recoge varios de los requisitos contemplados en el Real Decreto 413/2014 de 6 de junio que regula el régimen especial para las energías renovables, como «la generación de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración de alta eficiencia y residuos». Es en este marco donde se incluye la actividad de la central térmica de la Pereda, propiedad del grupo minero Hunosa, y que se beneficia de un régimen especial que  le permite asegurar su viabilidad.
Todo esto confirma que en España, a pesar de que es la única fuente de energía autóctona, el carbón está en una lento y silencioso proceso de desaparición. Será cuestión de tiempo.
Articulo Ramón Roca.
Fuente: El Periódico de la Energía.com

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